lunes, 8 de junio de 2009

Dos junios. Dos historias. Dos resultados.

Este aňo 2009 se celebró el pasado 6 de junio el 65 aniversario del Día-D cuando fuerzas aliadas desembarcaron en las playas de Normandía para iniciar la etapa final para la liberación de Europa de las fuerzas armadas de Alemania Nazi. Los acontecimientos han sido tratados en múltiples libros y documentos fílmicos pero cada aňo el mundo recuerda lo que es quizás la más grande fuerza militar conjunta en la historia de la humanidad. La etapa final de liberación tomo 336 días para completarse. El saldo de muertes por ambos bandos supera los miles y los que hemos tenido la oportunidad de visitar Caen y Arromanche, sus museos y el inmenso cementerio de cruces no podemos menos que sentir un impacto conmovedor por aquellos acontecimientos y los hombres que dejaron ahí su vida.

Así mismo en nuestro país se celebra el próximo junio 14 el 50 Aniversario de otro acontecimiento que removió la consciencia de los dominicanos. Una tarde de junio aterrizó en Constanza un avión Curtis C-46 con las siglas de la Fuerza Aérea Dominicana proveniente de Cuba llevando 54 hombres que iniciarían una guerra contra la dictadura de Trujillo. A este grupo se unirían otros 144 hombres que desembarcarían por las playas de Maimón y Estero Hondo. El grupo que llegó por avión tomó por sorpresa a las fuerzas militares de Trujillo rompiendo los temores de que el dictador todo lo averiguaba. Sin embargo, el fallo mecánico de las embarcaciones marítimas, bautizadas como Tinina y Carmen Elsa impediría que al mismo tiempo ocurrieran los desembarcos, descartando así la estrategia de golpear al enemigo por diferentes zonas geográficas.

Ambos acontecimientos uno de inmensa magnitud y otro de espectro mucho menor tenían sin embargo estrategias comunes. Copiando del éxito de los aliados en el 1944, de combinar ataques por aire y tierra para desembarcar fuerzas de combate, los expedicionarios dominicanos visualizaron un impacto similar para sorprender al enemigo y obligarlo a dispersar sus fuerzas de defensa tomando la iniciativa para internarse en las montaňas e iniciar desde ahí varios frentes de guerra.

Es interesante sin embargo reflexionar sobre la estrategia y los resultados en cada caso. En Normandía se inició el fin de un sistema despótico de proporciones gigantescas liderado por la figura de Adolfo Hitler. En este caso el triunfo militar eliminó la maquinaria de acero del nazismo. Alemania con los aňos se convertiría en una de las grandes potencias económicas del mundo. En el caso dominicano el sistema despótico liderado por Rafael Trujillo fue sacudido pero no derribado. Dejó si huellas que 24 meses más tarde terminarían eliminando al tirano un 30 de mayo del 1961. Sin embargo nuestro país continúa siendo un proyecto sin cuajar. En un caso los héroes fueron semilla de progreso, libertad y bienestar para la humanidad. En el nuestro los muertos son recordados con respeto pero su semilla está muy lejos de haber logrado frutos más allá de la libertad de expresión y movimiento. Respetando el abismo entre ambos espacios, podemos concluir que estrategias parecidas no necesariamente conducen a resultados similares. Una lección que todos debemos recordar.

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