jueves, 18 de diciembre de 2025

La Navidad y un Cielo Azul



Que es para mi la Navidad

Navidad es, ante todo, un tiempo de recuerdos, sueños y esperanzas. Al acercarnos a la celebración del nacimiento de Jesús, nos sumergimos en una temporada llena de tradiciones y costumbres que nos invitan a la introspección.


El Ciclo de la Vida

Para quienes ya divisamos la línea final del horizonte, esta época es una oportunidad para abrazar los frutos de nuestra existencia: nuestros hijos y nietos. Al mirar hacia atrás, el camino recorrido se llena de recuerdos y gratitud. Los pasos nos llevan nuevamente a la transición de niños a adultos, el día entrañable en que conocimos a la compañera de toda la vida y el milagro de ver crecer a nuestros hijos, quienes hoy ya son padres pero también recordamos a los padres y los tíos ya idos, los amigos que nos dejaron, en fin la linea de tiempo de nuestra historia. 


El Contraste de los Tiempos

Es inevitable notar cómo el mundo ha cambiado. Los recuerdos de nuestra juventud nos invaden con fuerza: aquellas reuniones con padres, tíos y amigos en una convivencia alegre y cercana. Era la época en que los vecinos compartían desde bebidas hasta los "cohetes chinos". Hoy, por el contrario, las casas parecen "gaveteros apilados" donde el anonimato prevalece sobre la vecindad.  ¿Quién podría olvidar las fiestas en clubes, las orquestas de moda y la emoción de invitar a bailar a la joven más atractiva? Aquellos amaneceres, desayunando en la Barra Payan de la calle 30 de marzo o en el Sublime de la calle El Conde, siguen vivos en la memoria. Regresar a la casa con el sol de la mañana, entre risas y el regaño cariñoso de unos padres que,  nos esperaban y nos decían que nos acostáramos y que luego de despertarnos nos ofrecían una sopa reconfortante... ¡Qué vivencias!


Un Mundo en Transformación

Hoy, el sonido de los tríos de acordeón, güira y tambora parece desvanecerse ante el ruido de la tecnología. Si bien el progreso es útil, también ha traído consigo un crecimiento del egoísmo. Resulta doloroso ver cómo se invierten fortunas en armas mientras millones carecen de comida, medicina, educación y seguridad. Incluso la espiritualidad se ve empañada por interpretaciones que, ajenas a nuestro espíritu cristiano, y en nombre de su particular Dios, siembran violencia en lugar de paz. El espíritu de la corrupción nos cubre como una nube negra en forma de oxido que destruye a la sociedad y contempla mos con estupor como los que deben servir mas bien se sirven y se transforman en aves de rap iña. 


Un brindis por lo vivido y por lo que vamos a vivir.

A pesar de las sombras del mundo moderno, agradezco a Jesus por la vida que me regaló, a mi y a todos los míos,  y mientras  tanto con estas reflexiones, y esperando con optimismo luces que alumbren el camino que nos queda por andar,  les deseo a todos una muy feliz Navidad y un feliz año Nuevo y que, el amor y la gratitud iluminen nuestras vidas. 


Y ahora recordemos aquel pensamiento de Marcel Proust, “trata de mantener siempre un trozo de cielo azul encima de la cabeza”.

 


* imagen creada por Chat gpt.



viernes, 5 de diciembre de 2025

COMO EL POPULISMO Y LA NOSTALGIA INFLUYEN EN LAS SOCIEDADES




El populismo y uso del termino.

Para muchos de mi generación, que crecimos y fuimos adolescentes en los años cincuenta, el populismo era un termino desconocido y en realidad era un termino que no formada parte del vocabulario popular en la región.  Hoy en día el término se usa desde todos los puntos del espectro ideológico. Si eres de derecha, los populistas son los radicales de izquierda, los “rojillos”, los socialistas o los pseudo comunistas. Si eres de izquierda, los populistas son los antiinmigrantes, los pseudo nazis, los racistas. Para los del centro, la palabra populista despierta temor porque suena a levantamientos políticos y a amenazas contra las libertades individuales y el orden democrático.

Lecturas sobre el tema

Se han escrito muchos libros sobre populismo, y uno de los que más me ha impactado es What Is Populism? de Jan-Werner Müller. Creo que, independientemente de la posición social o económica de cada quien, el término “populismo” adquiere un significado particular que la gente usa en tertulias o debates públicos, ya sea para defenderse o para atacar al otro. En lo particular considero la expresión algo ambigua: al final sirve para agredir al contrario o ubicarlo y desclasificarlo políticamente. El populismo representa una corriente política, una ideología o una forma de acción basada, sobre todo, en la confrontación.

Su presencia en la política

El populismo ha tenido representantes a lo largo de la historia. Hitler fue un populista de derecha por su postura anticomunista, racista y nacionalista, al igual que Mussolini en Italia o Franco en España. Por otro lado, Fidel Castro fue un populista de izquierda, con una actitud abiertamente contraria a lo que llamaba el “imperialismo de la derecha” y una búsqueda de cambio social radical. De esa misma línea provienen los Ortega en Nicaragua o Maduro en Venezuela. En el centro político también encontramos corrientes populistas, escondidas bajo agrupaciones que se consideran democráticas. Sin embargo, todos comparten un elemento común: el uso de la demagogia. Independientemente de su color político, los populistas emplean un lenguaje emocional, simplificador y movilizador. En realidad, todos los políticos recurren a la demagogia para atraer al segmento que consideran decisivo para llegar al poder.

La emoción detrás de la demagogia

El problema surge cuando esa demagogia se sostiene en la fuerza emocional de la nostalgia. Basta revisar la historia para verlo. En la Roma del siglo I a. C., Julio César apelaba al rechazo a la corrupción senatorial para ganarse al pueblo. En el siglo XIX, Napoleón III evocaba la gloria de su antecesor. Savonarola, en la Florencia del siglo XV, llamaba a un regreso a la austeridad frente a lo que consideraba la corrupción del Renacimiento.  Más cerca de nosotros, Andrew Jackson en Estados Unidos defendía una visión agraria como base moral del país; el Brexit apeló al regreso a una soberanía plena; Donald Trump propone volver a un país “fuerte” e “industrial”; y Putin plantea reconstruir el poder político e industrial que tuvo la URSS. En todos, la nostalgia es la chispa emocional que moviliza.

Más allá de la política

La nostalgia y el populismo no se limitan al ámbito político. También penetran la vida social. Ambos funcionan desde la emoción, no desde la razón. En un mundo complejo, lleno de variables, ofrecen explicaciones simplificadas: lo bueno vs. lo malo, el pueblo vs. la élite, el pasado vs. el presente.

Conclusiones

Quienes hemos leído El mundo de ayer de Stefan Zweig entendemos muy bien esa añoranza por un pasado idealizado. Anhelamos lo que conocemos porque nos da seguridad. Lo vemos en tendencias actuales: el regreso a los discos de pasta, la búsqueda de autenticidad y menos tecnología, la restricción del uso de celulares en niños, la añoranza de una educación más estricta, de una sociedad “más decente” y de una familia más unida.

Ese retorno al pasado también se vende políticamente. Hasta objetos como el VW Beetle reaparecen renovados, pero evocando un símbolo seguro y conocido.

La nostalgia y el populismo son fenómenos históricos, y seguirán conviviendo mientras los seres humanos tengamos memoria, emociones y lo que llamamos alma. 


Ref. Imagen desarrollado por IA.

Mas allá del color de la piel

L Voy a iniciar mi blog del año 2026 con un articulo sobre un tema que algunos lo denominan "racial" y que surge con insistencia e...