Durante mis lecturas de National Geographic me encontré un articulo que me trajo (anexo) muchos recuerdos. Un articulo sobre algo tan simple como el "chicle".
El
tema es interesante porque nos lleva a conocer sobre la aventura creativa de
William Wrigley quien puso a mascar a los norteamericanos durante la Gran
Depresión.
¿De donde viene el termino? Pues viene del idioma nahuati de las
tribus de Centro America y era como designaban la savia del árbol chicozapote
que producía una materia elástica. Sin embargo, muchos creen que el termino
viene del nombre de una marca que fue muy popular introducida por la American
Chicle Company en el 1900. La marca "Chiclets" fue tan contundente que se
convirtió en un genérico para toda la categoría.
En el mercado dominicano me
recuerdo de los famosos Chiclets Pollito (la cajita era amarilla y tenia la
imagen de un pollito) que traían pequeños regalos ademas de tres (3) pastillas
para mascar lo que le ofrecía al usuario una ventaja competitiva en la
categoría. Otra marca que fue muy exitosa fue "Bubble Gum" con los que los
jovenes de la época hacíamos una especie de "globo" después de mascar por un
buen rato y entonces soplábamos la masa salivada y muchas veces salían tremendos
globos que servían para competencias entre los amigos de la escuela y del
vecindario.
El marketing de la categoría era simple y consistía principalmente
en vender los diferentes sabores como refrescantes para el aliento y una especie
de puente de acercamiento con el sexo opuesto (esto ultimo inocuamente
insinuado). Ademas como describe el articulo tambien se comercializo la idea de
que este producto tambien servia para calmar los nervios y recuerdo que algunos
dentistas tambien decían que dañaban para los dientes por su contenido de azúcar
pero los que no contenían este elemento pues ayudaban a eliminar las partículas
de comida que quedaban entre la dentadura. Eso permitió el lanzamiento de nuevas
lineas del producto explotando la salud bucal. El clásico juego del marketing.
Entre las familias algunos padres nos decían que dejaran esa práctica que no era
dominicana y que consideraban de mala educación. Para la juventud generalmente
rebelde ante las advertencias paternales el asunto se convertía en un incentivo
para comprar la marca favorita y seguir masticando.
En la escuela nos hacían
eliminarlos cuando estábamos disfrutando de esa maravilla sensación que ocupaba
la boca y nos concentraba en temas mas allá de la gramática, el álgebra o la
física. Ahora luego de leer el artículo en cuestión pienso que los "chiclets"
tienen ante si un nuevo aire o una nuevo beneficio para explorar.
Y tu lector,
¿estas masticando ya?