martes, 5 de mayo de 2026

Antes que salga el Sol, la verdadera carrera.



Un hombre y su caña. No hay prisa en sus gestos ni promesas en el horizonte. Solo el mar, cambiante e indiferente, y la paciencia de quien sabe que la pesca es más espera que captura.



La foto de una mañana…

Acostumbro a caminar como principal ejercicio. Generalmente lo hago en un parque cerca de mi casa, pero algunas veces cambio de espacio. Voy por la Ciudad Colonial o por zonas de Gascue, pero mi escape favorito es el Malecón. La brisa del mar, la sensación de libertad y la idea de infinito sirven de incentivo para la vida. Uno de esos días, bien temprano, me encontré con este pescador. Le tomé una foto… y pensé en mucho más que simplemente un hombre tirando una cuerda al agua.

La visión 

Y es que ahí vi al dominicano que se levanta antes de que salga el sol, porque sabe que el día no espera. Me acordé de aquella frase del periodista Dan Rather de que, “cada mañana en África, una gacela se despierta; sabe que debe correr más rápido que el león más veloz, o morirá. Cada mañana en África, un león se despierta; sabe que debe correr más rápido que la gacela más lenta, o morirá de hambre”.


Algunas reflexiones 

Pensé en el estudiante que  toma temprano  su guagua o el metro, el médico que va a su consultorio, el empresario que atiende su empresa, el ingeniero que dirige su obra, al técnico que resuelve como puede, al vendedor ambulante que camina bajo el sol, a la mujer que carga su casa y su trabajo al mismo tiempo.


Una lucha consistente

Veo a un país entero echando pa’lante.  Todos sabemos que nadie la tiene fácil, pero aún así la gente insiste. Trabaja. Lucha. Se inventa.


El mar azul motiva

El pescador con optimismo frente a ese mar azul busca la esperanza y lanza el anzuelo varias veces hasta sentir el éxito de la carnada.


Vamos avanzando

Así vivimos: tirando cada día nuestro anzuelo, confiando en que algo saldrá… y que valdrá la pena.

Y es que hemos luchado en toda nuestra historia contra todos los obstáculos pero seguimos tirando y armando un país que se despierta y suda cada mañana en busca de un futuro prometedor.


La esperanza

seguimos cada mañana frente a nuestro propio mar, lanzando el anzuelo una vez más. No siempre sabemos qué vendrá… pero sí sabemos que hay que volver a intentarlo.


Antes que salga el Sol, la verdadera carrera.

Un hombre y su caña. No hay prisa en sus gestos ni promesas en el horizonte. Solo el mar, cambiante e indiferente, y la paciencia de quien s...