sábado, 14 de febrero de 2026

PORQUE ESTAMOS EXCLUYENDO A LOS ADULTOS MAYORES?

La exclusión digital de los mayores de 65: un error humano y económico

Hace unos días leí en la versión digital de la BBC un artículo que señalaba algo que muchos vemos a diario, pero que pocas veces se discute con seriedad: las nuevas tecnologías no están siendo amigables para las personas mayores de 65 años.

Una parte importante de este segmento está compuesta por personas con ingresos estables, ahorros y patrimonio acumulado. Sin embargo, estas personas están siendo, de una forma u otra, esquivadas o simplemente olvidadas por las empresas que desarrollan soluciones digitales. Bancos, aseguradoras, comercios, servicios públicos y privados han migrado rápidamente a plataformas digitales que, en muchos casos, resultan difíciles —o directamente inaccesibles— para los adultos mayores.

El problema no es menor si tomamos en cuenta un dato clave: las personas viven cada vez más.

Gracias a las vacunas, los tratamientos médicos y los sistemas básicos de salud comunitaria, se han reducido significativamente las muertes tempranas. Las enfermedades infecciosas han cedido terreno y hoy predominan las enfermedades crónicas, como las cardiopatías o el cáncer, que permiten una vida más larga, aunque con nuevos desafíos.

Según estadísticas globales, en América Latina y el Caribe la esperanza de vida pasó de aproximadamente 67.5 años en la década de 1990 a 75.6 años en 2023. Es decir, un incremento cercano a 8 años en poco más de tres décadas, lo que equivale, en promedio, a dos o tres meses adicionales de vida por año.

Este cambio demográfico tiene implicaciones profundas que muchas organizaciones aún no han sabido interpretar.

s años de vida, pero menos acceso

A medida que la vida adulta se prolonga, la dependencia de servicios digitales aumenta: banca electrónica, seguros, pagos, trámites gubernamentales, comercio electrónico y atención médica. Sin embargo, el diseño de estas plataformas suele asumir que todos los usuarios tienen el mismo nivel de familiaridad tecnológica.

Cuando esto no ocurre, el resultado es claro:

personas que pierden autonomía, que dependen de terceros para tareas básicas y que se sienten desplazadas de un sistema que, paradójicamente, prometía facilitarles la vida.

Esto no solo representa un problema social y humano, sino tambiéun error de mercado. Las personas mayores de 65 años ya representan cerca del 20 % de la población en muchos países, y ese porcentaje seguirá creciendo con el envejecimiento demográfico, como ya ocurre en países como España.

La brecha digital no es igual en todos los países

El comportamiento frente a la tecnología varía significativamente según el contexto. De acuerdo con estudios publicados en JMIR Aging, las tasas de exclusión digital entre adultos mayores muestran grandes diferencias a nivel internacional.

Por ejemplo:

• En India, cerca del 91 % de los adultos mayores se encuentran digitalmente excluidos.

• En países como Bulgaria y Rumania, entre 59 % y 68 % de las personas mayores no utilizan internet.

Estas cifras muestran que el problema no es individual, sino estructural.

La educación como parte de la solución

La mejor forma de subsanar esta exclusión no es ralentizar la digitalización, sino acompañarla. Y aquí es donde universidades, escuelas técnicas y centros de formación tienen una enorme oportunidad —y responsabilidad—.

Programas de entrenamiento presenciales, prácticos y adaptados, enfocados en:

• Uso básico de banca digital

• Seguridad en línea

• Trámites digitales esenciales

• Comunicación y servicios cotidianos

No se trata de alfabetización digital” sino de empoderamiento digital. De devolver autonomía, confianza y participación plena a un segmento que todavía tiene mucho que aportar.

Este es uno de los grandes retos que enfrentamos hacia un futuro en el que la tecnología —y ahora la inteligencia artificial— puede dejar completamente al margen a un segmento importante de la población.Las universidades y los centros de enseñanza tienen aquí una oportunidad doble: contribuir activamente al desarrollo social del país y, al mismo tiempo, abrir una nueva y fuente de negocios.La inclusión digital de los adultos mayores no es caridad, es visión.

Porque una sociedad verdaderamente moderna no es la que digitaliza más rápido, sino la que no deja a nadie atrás en el proceso.

Ortega y Gasset advertía que cada generación hereda una circunstancia y una responsabilidad. Hoy, nuestra circunstancia es tecnológica. Nuestra responsabilidad es decidir si esa tecnología integra o excluye. Ignorar a los mayores no es una consecuencia inevitable del progreso; es una decisión cultural.   VAMOS!!

miércoles, 7 de enero de 2026

Mas allá del color de la piel






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Voy a iniciar mi blog del año 2026 con un articulo sobre un tema que algunos lo denominan "racial" y que surge con insistencia en las redes sociales, principalmente proveniente de "posts" de norteamericanos (mayormente de piel obscura), haitianos y dominicanos que responden a los dos primeros con diferentes criterios.  Mi animo no esta ni estará en establecer parámetros discriminatorios sino mas bien penetrar mas hondo aun para que se entienda que el termino raza no esta relacionado con el color de la piel, ya que raza en sentido científico no existe puesto que hay una sola raza y es la humana y compuesta por negros, blancos, mulatos y mestizos. 


Esta cuestión de las "razas" tiene su origen principalmente en las emigraciones forzadas producto de la trata de personas de origen africano arrancadas cruelmente por los europeos buscando mano de obra barata para explotar las tierras americanas y beneficiar a los colonizadores con pingues beneficios. Entonces el termino "raza" se empezó a utilizar como forma de clasificación para establecer las diferencias entre los estratos sociales que empezaron a surgir en el "nuevo" continente. 


En nuestro país, República Dominicana, no tuvimos esa población maltratada como sucedió en Haiti y en los Estados Unidos. Tuvimos como se llamaría hoy, una esclavitud "light" y la mezcla de colores de piel se estableció de forma continua y rápida como se puede hoy verificar caminando por las calles dominicanas. La carga emocional que se nota en los negros norteamericanos es notable y se molestan si les llamas "negros" porque lo ven como un insulto. Una situación similar sucede con los habitantes de Haiti quienes sufrieron malos tratos por parte de los colonos franceses lo que al final provoco una revolución cruel y sangrienta que los ha marcado por generaciones y los sigue marcando. De ahí su reacción de envidia, celos, odio y deseos de ocupar nuestro territorio (lo que hicieron por 22 años del 1822 al 1844) por la fuerza.  Lo que sucedió fue un choque cultural en los que el idioma, la religión, las costumbres y el sistema educativo dividieron ambas poblaciones como hasta hoy. 


Los dominicanos hemos logrado un desarrollo agrícola y empresarial que con sus alzas y bajas es digno de admiración mientras que Haiti tiene una economía de agricultura de subsistencia, y además carece de estabilidad política e institucional, provocando una grave crisis humanitaria y de seguridad, lo que paraliza prácticamente la totalidad de sus actividades económicas. Haiti podría incrementar su dinámica comercial si logra enderezar su institucionalidad, abrir escuelas y hospitales y abocarse a desarrollar su turismo, ya que cuenta con excelentes playas y lugares históricos de interés. Este desarrollo haitiano conviene a la República Dominicana porque la isla entera contaría con una importante estabilidad económica y un futuro armónico. La clase media haitiana tiene mucho que aprender de la clase media dominicana que ha sido capaz de empoderarse y mover sus capacidades para la educación, la salud, el turismo (para el 2025 se estima un total de 12 millones de visitantes), la agricultura, zonas francas, exportaciones, banca y actividades económicas en general. 


Sin embargo, es importante reconocer que la mano de obra haitiana ha sido empleada en la República Dominicana tanto para la industria agrícola como para la construcción de forma masiva pero esta importación de personas es atacada por nacionales dominicanos por razones históricas y ademas por las diferencias de costumbres. Además la demanda por servicios sociales de esta masa haitiana tiene un costo importante que afecta el presupuesto dominicano. Ciertamente existe el problema haitiano que ojala pueda solucionarse siempre y cuando los mismos haitianos dirigidos por una clase media responsable sea capaz de liderear un cambio que dignifique a ese pueblo. Es mucho lo que se puede escribir sobre este tema.


En realidad los problemas no son de piel sino de educación, desigualdad, cultura, valores, idioma, religión, institucionalidad, organización del Estado, etc. Nos divide la historia, las heridas, las costumbres, los criterios de vivir. No debemos llevar la complejidad humana a un tema como el color de la piel para levantar lo que llaman problemas "raciales".


Creo se pierde tiempo discutiendo sobre si el color tal y mas cual, cuando en realidad se dejan de lado temas de mas trascendencia como, educación, institucionalidad, valores compartidos, cultura, etc. más que estar pensando en colores de piel. El tema es muchísimo más profundo porque tenemos que entender que somos sociedades distintas con historias diferentes y responsabilidades distintas. Tenemos que comprender la complejidad humana sin hablar de una cosa tan superficial, como los colores. En realidad al final, la única raza que existe sigue siendo la humana. 


No me gustaría terminar este artículo sin antes, traer a la memoria del lector los conflictos que han surgido como resultado del llamado racismo. Tenemos el holocausto entre 1939 y 1945 basado en la pureza racial, que resultó en el exterminio de judíos gitanos, y discapacitados. Por otro lado tenemos también él régimen de Apartheid en Sudáfrica, con leyes que separaban a blancos y negros en escuelas, transporte y espacios públicos. Esto provocó protesta, violencia y profundos conflictos sociales. Otro conflicto sucedio en Ruanda en 1994 entre Hutus y tutsis, aunque no puede ser considerado racial en sentido clásico.Tenemos también limpiezas étnicas en los Balcanes en los años 90 con nacionalismo, extremo y cultural, que conllevó a la expulsión y asesinato de poblaciones enteras, por origen étnico o religioso y que terminó en una fragmentación violenta de Yugoslavia. Entre haitianos y dominicanos tambien han habido matanzas muy lamentables en los siglos XIX y XX.


Realmente, el racismo, no actúa sólo porque muchas veces está combinado con intereses económicos, ambiciones políticas, miedo al otro y elementos ideológicos. Tenemos el deber de contribuir a contrarrestar el tema de colores de piel en las redes sociales donde se trata el tema con mucha virulencia y advertir donde es que están realmente las diferencias entre las distintas poblaciones del mundo y buscar soluciones de fondo (que conlleva un trabajo in extenso) y no de forma (mas fácil).


Algo muy sabio para terminar este articulo es el pensamiento del intelectual judío Abraham Joshua Heschel, “el racismo es la mayor amenaza del hombre al hombre, el máximo de odio por el mínimo de razón”.



PORQUE ESTAMOS EXCLUYENDO A LOS ADULTOS MAYORES?

La exclusión digital de los mayores de 65: un error humano y econó mico Hace unos d í as le í  en la versión digital de la BBC un art í culo...